HISTORIA DEL ARTESANO
GADERNIANO
Para poder comprender la naturaleza y el carácter del
arte gardeniano es necesario conocer el Valle de Gardena. Esta región de una
belleza sugestiva, donde abundan los extensos bosques y los impresionantes
acantilados dolomitas, ha dado origen a una próspera industria doméstica basada
en la manufactura de juguetes y de obras de arte sagrado y profano, que ha
superado las fronteras de Italia y de Europa alcanzando fama mundial.
El tallado en madera surgió gracias a la creatividad
de la población local y debido a la urgente necesidad de encontrar una
ocupación para los meses de invierno que compensara la poca fertilidad del
terreno y la baja productividad de las granjas del valle. La manufactura de
esculturas en madera en el valle comienza en el siglo XVII como un artesanado
doméstico rudimentario y con el paso del tiempo se convierte en una fabricación
industrial en serie. A lo largo de este proceso evolutivo nunca se han
descuidado la originalidad y la alta calidad de los productos hechos a mano
puesto que la industria gardeniana está respaldada por muchas generaciones de
artistas artesanos.
Las primeras formas de artesanado doméstico como
fuente de ingresos complementaria de la agricultura
Hasta el siglo XIX – o en algunos casos incluso hasta
el siglo XX – la supervivencia de la población gardeniana se basó en la
economía de subsistencia de las granjas de montaña.
El suelo del Valle de Gardena no es especialmente
fértil, dado que se encuentra a una altitud elevada que va de unos 1.150 m en
el municipio de Ortisei hasta unos 1.700/1.800 m en el municipio de Selva
Gardena. Además, a esa altitud la época en la cual la tierra se puede cultivar
es relativamente breve. En invierno hace mucho frío, por lo que antes en los
años malos había que sacar las papas y las remolachas de debajo de la nieve a
fuerza de pico. Además, en este valle las condiciones no son favorables ni para
el cultivo de cereales ni para el de viñas u otro tipo de árboles frutales. De
ahí que hasta la mitad del siglo XIX el sector económico fundamental para la
mayor parte de la población gardeniana haya sido la cría de ganado, actividad
típica de los valles de montaña.
Al principio el trabajo artesanal doméstico
representaba tan sólo una pequeña parte de las ganancias de las familias del
Valle y el trabajo en los campos no producía muchos beneficios, por lo que
dicha actividad se practicaba casi exclusivamente para el autoconsumo.
Normalmente se criaban vacas lecheras, bueyes y a veces también cerdos. En
consecuencia, si bien el artesanado les permitía a los gardenianos vivir mejor
que los habitantes de los valles vecinos, la población era más bien pobre.
Los productos que fabricaban los granjeros se vendían
o se canjeaban para poder comprar alimentos o herramientas. La escasez de
dinero en efectivo, un rasgo típico de los pueblos que viven en las montañas,
también contribuyó a la necesidad de fabricar productos artesanales que
pudieran venderse en el mercado. Uno de dichos productos es el loden o paño
tirolés, un tipo de fieltro que se utilizaba para fabricar los vestidos
característicos de la cultura bávaro-tirolesa. En el siglo XVI el loden del
Valle de Gardena era el más preciado y el más generalizado en todo el Tirol.
Recién en el siglo XVII las mujeres y las niñas del
Valle comenzaron a hacer encaje de bolillos, y los hombres y niños a tallar la
madera
Fuente: http://www.bergland.it
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